Beber agua de calidad - Dra. Isabel Belaustegui

¿Qué podemos hacer para beber agua de calidad? Beber agua limpia se está volviendo cada vez más difícil a nivel mundial, debido a las cisternas de agua en malas condiciones y a la contaminación química cada vez más abundante.La contaminación es tal que las plantas de tratamiento de agua no pueden filtrar todas las toxinas que contiene. Desde el gel de baño hasta la cafeína sin metabolizar de nuestro café matutino pueden acabar en las aguas. A esto se suman numerosas sustancias químicas agrícolas, medicamentos y toxinas producidas por bacterias (como las microcistinas, por ejemplo, que son toxinas nerviosas producidas por cianobacterias de agua dulce).

¿Qué hay en el agua?

Alrededor de 11.000 nuevas sustancias se registran cada día en todo el mundo procedentes de productos químicos industriales, pesticidas, productos de limpieza o plásticos. Prácticamente todas estas sustancias encuentran su camino hacia las aguas naturales y todas pueden acabar formando parte del agua del grifo.

También los fármacos pueden acabar en el agua. Se calcula, como promedio, que en el agua residual se hallan más de 20 fármacos de distinta composición, según el país y el consumo. A lo largo y ancho del planeta, se han detectado cantidades significativas de fármacos de consumo frecuente en las aguas, como el antidepresivo Prozac (fluoxetina), el antiepiléptico carbamezapina, propanolol (un beta-bloqueante para la insuficiencia cardiaca), antibióticos como el trimetoprim y el sulfametoxazol, reguladores del colesterol, los analgésicos naproxeno y diclofenaco o el antiinflamatorio ibuprofeno.

Las concentraciones (bajas) de estos residuos no suponen un riesgo para la salud humana. Lo que preocupa a los expertos es que en cada litro de agua podemos encontrar no solo uno de ellos sino varios fármacos y diversas sustancias químicas, que pueden interaccionar entre sí en un efecto cóctel, y esto sí es peligroso para la salud.

Otro factor a tener en cuenta es el efecto acumulativo en el ecosistema, o cómo la exposición constante a los fármacos de los microorganismos -virus y bacterias del agua- puede generar patógenos resistentes, poniendo en peligro el tratamiento a futuras infecciones.

No menos importantes son los efectos que tienen los residuos de las píldoras anticonceptivas y de terapias hormonales, que siguen activas al llegar al medio ambiente y se combinan con las hormonas naturales, como la progesterona o el estradiol (que en las aguas residuales de grandes ciudades alcanzan niveles muy elevados) y los contaminantes de origen industrial del tipo de los disruptores endocrinos, que mimetizan los efectos de las hormonas y pueden alterar el sistema endocrino de los organismos. Varios estudios ya han revelado la existencia de peces con signos de intersexualidad, en los que se da coexistencia de tejido testicular y de ovarios.

¿Cómo puedes beber agua de calidad?

Para descubrir qué contiene el agua del grifo de vuestros hogares, podéis consultar las bases de datos de agua de grifo de vuestro país y ciudad, o pedir un estudio de la calidad del agua del grifo de vuestro hogar al ayuntamiento correspondiente. En España, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) suele realizar informes sobre los lugares de España donde se halla la mejor y la peor agua de grifo y hacerlos públicos. 

Si queréis beber agua de buena calidad tenéis dos opciones: comprar agua embotellada o filtrar el agua del grifo.

Filtrar el agua del grifo:

Idealmente, y especialmente importante en personas con determinadas patologías, deberíais filtrar tanto el agua que vais a beber como el agua con la que vais a lavar, fregar o a bañaros, pues las toxinas contenidas en el agua pueden ser absorbidas también a través de la piel o por vía respiratoria, al inhalar los tóxicos presentes en el vapor de agua caliente.

El mejor sistema que podéis utilizar en casa es el filtro de ósmosis inversa, que puede eliminar el cloro y las bacterias y los componentes inorgánicos del agua, el 80 % del fluoruro y la mayoría de los DPBs. Una de sus desventajas es que necesita de limpieza frecuente para evitar el crecimiento bacteriano de los depósitos y otra es el gasto que conlleva, ya que podéis necesitar de la ayuda de un fontanero para instalarlo.

Beber agua embotellada

El agua embotellada es una alternativa pero no la idónea debido al efecto nocivo de los plásticos.

El plástico no es una sustancia inerte, como el vidrio. Contiene sustancias químicas como el bisfenol A (BPA) y los ftalatos, que imitan las hormonas del cuerpo. Estas sustancias químicas se pueden filtrar del contenedor de plástico al continente, contaminando el alimento o la bebida de su interior.

Esto es preocupante, ya que incluso concentraciones minúsculas de estas sustancias químicas pueden causar problemas para la salud, como: daño del SNC, mayor riesgo de obesidad, depresión de la función inmunológica, estimulación de las células cancerosas de la próstata, hiperactividad, mayor agresividad y dificultad del aprendizaje, pubertad temprana, disfunción de los ovarios y menor producción de esperma.

El 70 % de los productos de plástico comunes dan positivo para la actividad estrogénica y ese número se eleva al 95 % cuando los productos son sometidos a condiciones reales como lavar platos o utilizar el microondas. El calor y la luz solar pueden acelerar la descomposición del plástico, así que evitad tomar el agua de botellas que ya llevan algún tiempo almacenadas o a las que les haya dado el sol, por ejemplo. Para evitar las toxinas químicas en el agua, elegid vidrio en lugar de plástico. 

Si dos terceras partes de nuestro organismo son agua, está claro que beber agua de calidad es un tema primordial para la salud y el bienestar.