Obesidad infantil - Dra. Isabel Belaustegui Trías

Si existe un tema peliagudo es el de poner a un niño a dieta.  Incluso aunque lo necesite.  Podríamos generarle complejos, hacerle sentir diferente, activar complejos, traumas, e incluso un trastorno alimentario posterior. Entonces, la pregunta clave es: ¿se puede poner a un niño a dieta?

El tema de la obesidad infantil es grave porque lejos de tratarse de un problema únicamente estético (como mucha gente considera) se trata de un asunto de salud, presente y futura.

La obesidad es una enfermedad compleja con afectación de todo el organismo: se asocia con enfermedad cardiovascular, elevación de triglicéridos y colesterol en sangre, diabetes, alteraciones cutáneas (estrías, micosis), dificultad respiratoria, asma, problemas de huesos y articulaciones y trastornos digestivos. Y todo esto, por no hablar del impacto en la salud emocional del niño y la calidad de sus relaciones interpersonales.

En el adulto, la obesidad además puede provocar infertilidad, cáncer y muerte prematura.

Es importante tener todo esto en cuenta porque, como declara la OMS, si no hay un cambio de hábitos un niño obeso se convertirá en un adulto obeso, con el impacto en salud y calidad de vida que esto conlleva.Cómo reducir la obesidad infantil - Dra. Isabel Belaustegui

Cuándo hablamos de obesidad infantil

¿Y cómo sabemos si el niño tiene sobrepeso u obesidad?

Este valor viene determinado por el índice de masa corporal (IMC), que es la relación entre el peso y la talla. Se calcula dividiendo el peso (en kilogramos) por la estatura al cuadrado (en metros). Y según el resultado tendremos:

  • bajo peso: IMC < 18,5
  • peso normal: IMC de 18,5 a 25
  • sobrepeso: IMC de 25 a 30
  • obesidad: IMC > 30

Debido al proceso de desarrollo en que se encuentran los niños, no pueden aplicarse los mismos parámetros que en adultos. Por eso se utilizan las tablas de crecimiento y los percentiles, que indican la posición relativa de cada niño en particular en relación con el resto de niños de su mismo sexo y edad.

 

Cómo reducir la obesidad infantil - Dra. Isabel Belaustegui

Tabla de percentiles de peso en pediatría según la OMS

Cómo reducir la obesidad infantil

Si la situación lo requiere debemos poner al niño a dieta. Claro que sí. Pero más que hablar de dieta deberíamos hablar de hacer un cambio de hábitos de vida que impliquen a toda la familia.

  • ¿A qué edad?

Como se trata de un cambio de hábitos hacia una alimentación más saludable y un incremento de la actividad física, y no de la aplicación de una dieta extrema o restrictiva, podríamos empezar desde la edad preescolar.

Los niños aprenden de lo que ven y cuanto antes empiecen a acostumbrarse a que en casa se comen verdura, fruta y alimentos frescos y se evitan los refrescos o la comida rápida, por ejemplo, más natural les parecerá hacer una dieta saludable.

  • ¿Pediatra, nutricionista o endocrinólogo?

Un niño con problemas de sobrepeso u obesidad puede ser tratado con éxito por su pediatra, que es el profesional de la salud que más conoce tanto al niño como a su entorno próximo.

La consulta al endocrino suele reservarse cuando existe un trastorno hormonal de base.

Otra posibilidad es consultar con un nutricionista. En este caso hay más probabilidades de éxito pues, cuando la familia acude al nutricionista en busca de ayuda, es señal de que siente un mayor compromiso y motivación por lograr los objetivos, y eso es una gran ventaja para nosotros.

  • ¿Cómo hacerlo?

Cuando se trata del tema del sobrepeso y la obesidad infantil surgen miedos. ¿Cómo explicarle a un niño que tiene sobrepeso y tiene que adelgazar? ¿Hay que decirle que tiene un problema? ¿O debemos huir de esas palabras?

Yo recomendaría no hacer juicios de valor pues en la sociedad en la que vivimos el aspecto físico condiciona en gran medida el desarrollo de la autoestima. Hablar con sencillez, utilizando un lenguaje comprensible, adaptado a su edad y sus capacidades de entendimiento.

  • ¿Por dónde empezar?

¿Por dónde empezamos si estamos ante un caso de obesidad infantil? Como he dicho antes, implicando a toda la familia y cambiando los hábitos de vida en casa: comer bien y hacer actividad física a diario. ¡Sin el compromiso de todo el entorno del niño es prácticamente imposible conseguir que mejore!

  1. Para comer mejor, empezaría reduciendo las chuches, los refrescos y los azúcares: una buena idea es reservarlos exclusivamente para los días de fiesta.
  2. Es conveniente evitar los alimentos procesados, ricos en edulcorantes, conservantes, grasas trans, glutamato y otros aditivos que promueven el sobrepeso.
  3. Sustituir los panes refinados por integrales, que regulan las elevaciones de azúcar en sangre y aportan mayor sensación de saciedad.
  4. Incrementar la fruta y la verdura y los alimentos frescos, como el pescado, la carne, los huevos y las legumbres.
  5. Y elegir formas de cocinar suave: plancha, vapor, guisos o salteados y evitar los fritos y rebozados.

Y no os olvidéis de otra pieza importante: ¡el movimiento! Podéis salir a caminar, patinar, jugar al aire libre, organizar excursiones de fin de semana, incluir un deporte entre las actividades extra-escolares… ¡Hay muchas opciones divertidas para ayudar a reducir la obesidad infantil!