Hemos creado una conexión mental casi universal entre la zanahoria, el verano y un bronceado perfecto. ¡Pero no es el único alimento que nos ayuda a broncear la piel!Hay otros alimentos ricos en estos precursores de la vitamina A, llamados carotenos y carotenoides, los pigmentos responsables del color naranja de algunos alimentos como la zanahoria. ¿Sabes que el aceite de palma rojo aporta 15 veces más vitamina A que la zanahoria? También son ricos en carotenos los albaricoques, el mango, el níspero o el melón catalupo; o verduras como los canónigos, las espinacas, la acelga, el pimiento rojo, el berro, la lechuga, la calabaza y el brécol.

Alimentos para un bronceado sano y bonito

No obstante, debajo de un bonito bronceado hay más secretos de nutrición:

  • los alimentos ricos en ácidos grasos esenciales omega-3 contribuyen a la elasticidad de la piel,
  • los alimentos fermentados potencian la salud intestinal y evitan así las pieles gruesas y manchadas,
  • los alimentos que potencian la depuración de toxinas del hígado y los riñones favorecen el aspecto fresco y radiante de la piel,
  • y evitar el consumo de azúcar y cereales refinados nos ayuda a prevenir la aparición de manchas con el sol.

Como ves, podemos hacer mucho con la alimentación para lucir un buen bronceado.

Alimentos ricos en vitamina A y C

Cuando hablamos de alimentos ricos en vitamina A, incluimos: la provitamina A (los carotenos y carotenoides de los que ya hemos hablado) y la vitamina A (el retinol y el dehidro-retinol), que a diferencia de la anterior puede tener efectos tóxicos cuando se consume en exceso.

La provitamina A la encontramos en alimentos de origen vegetal, como el fruto de la palma, la zanahoria, los albaricoques, las espinacas, las acelgas, etc. Y la vitamina A la encontramos en alimentos de origen animal: la grasa de la leche y el hígado de los mamíferos.

Por otra parte, somos incapaces de sintetizar o almacenar la vitamina C (ácido ascórbico), por lo que debemos consumir alimentos ricos en ella. De lo contrario surgen carencias y enfermedades graves, como el escorbuto. Cuando pensamos en alimentos ricos en vitamina C nos vienen a la cabeza la naranja o el limón, pero ocurre lo mismo que con la zanahoria. ¡Los cítricos se han llevado el protagonismo de la vitamina C! y sin embargo hay otros muchos alimentos con mayor concentración de vitamina C: la acerola (en cabeza y a una distancia considerable de la naranja), el pimiento rojo, la guayaba, la grosella negra, el kiwi, el brécol, las coles de Bruselas, el litchi o la fresa. Y otros alimentos ricos en vitamina C, con menores concentraciones que los cítricos: la mandioca, el guisante, la mandarina, la lechuga, el tomate, la patata o el melón. ¡Por cierto, combinar melón con limón es un aperitivo exquisito rico en vitamina C para llevar a la playa o a la piscina!

Incrementando el consumo de estos alimentos nos bronceamos de una manera más saludable pues estas sustancias tienen una importante función antioxidante: nos protegen frente a los radicales libres, las sustancias responsables del envejecimiento celular, el deterioro del ADN y el cáncer.

Y además nos bronceamos de una manera más bonita. Se ha comprobado que a los seres humanos nos resulta más atractivo un rostro “de aspecto carotenoide”, ese tono anaranjado suave que deriva del consumo de más de tres piezas de fruta o verdura al día. Podemos percibir esa longitud de onda como más atractiva. Evolutivamente, hemos aprendido que una persona con un aspecto de la piel de estas tonalidades anaranjadas es una persona más sana y, por tanto, con mayor probabilidad de éxito reproductivo. Es una ventaja evolutiva. ¡Y elegimos al más sano!

Alimentos ricos en pigmentos

Estos alimentos nos ayudan a broncearnos y nos protegen del daño de las radiaciones solares porque están cargados de pigmentos beneficiosos para la salud:

  • Alimentos para un bronceado sano y bonito - Dra. Isabel Belausteguiel rojo de los tomates, la sandía o las fresas se debe al licopeno, de intensa acción antioxidante;
  • el naranja de la zanahoria, las naranjas o la calabaza, a los carotenoides, de importante acción antioxidante y anticáncer;
  • el amarillo del maíz o las manzanas se debe a la luteína (protector de la retina) y la quercetina (antiinflamatorio y antioxidante);
  • el color verde de las espinacas, la lechuga, los guisantes, las alcachofas o el brécol, se debe a la clorofila, que permite transformar la luz del sol en glucosa, almidón y otros nutrientes.
  • Y el morado de las moras, los arándanos y la piel de las berenjenas, a las antocianinas, potentes antioxidantes y protectores de la retina.

Deberíamos “comer colores” todo el año. Me refiero a incluir habitualmente en nuestra dieta alimentos de distintos colores, a ser posible de producción ecológica libres de productos químicos y cocinados de manera suave o en crudo, para evitar la pérdida de vitaminas.

De esta manera, habremos preparado la piel con antelación para aprovechar lo mejor de los rayos del sol y -ahora ya lo sabes- para ¡resultar siempre más atractivos!