La dieta del verano - Dra. Isabel Belaustegui

Si unimos estas dos palabras, “dieta” y “verano”, la resultante en la cabeza de muchos es: “operación bikini”. Es decir, que la alimentación solo importa antes del verano para poder presumir de palmito (y no me refiero al que se come!). Lo que estás a punto de descubrir es que la dieta puede ayudarte a soportar mejor los rigores del verano y, para los que se preocupan por su físico, evitar que vuelvas a inflarte como un balón de playa.

La dieta del verano

Como en cada momento del año, la alimentación nos ayuda a adaptarnos mejor a las condiciones del entorno. Es decir, que igual que cambiamos la ropa según cambian las estaciones, rescatamos algunas prendas y descartamos otras, así deberíamos hacer con los alimentos y la manera en la que los preparamos.

Los alimentos ideales para el verano son:

  • como fuente de proteínas: la legumbre (especialmente, las habas) y el pescado (azul y blanco).
  • como fuente de hidratos de carbono: el arroz integral de cultivo ecológico, el maíz, verduras como el calabacín, pimiento, pepino, acelgas, espinacas, perejil, endibia, escarola y alcachofa; y frutas como la manzana, pera, albaricoque, cerezas y pomelo.
  • como fuente de grasa: las aceitunas y aceites de primera presión en frío, el aguacate, semillas (calabaza, girasol, lino, sésamo) y frutos secos (nueces, almendras, avellanas).

(los clasifico así para que te sea más fácil aplicar la regla de oro de que cada comida incluya proteína, hidrato de carbono y grasa).

La dieta del verano - Dra. Isabel BelausteguiEsto no significa que no puedas comer carne roja, huevo o pollo u otras frutas y hortalizas. Quiere decir que ésos son los alimentos ideales, y por tanto es conveniente incluirlos en tus platos siempre que sea posible. Los demás, los puedes tomar también si no hay ninguna contraindicación y servirán para darle más colorido a tus recetas.

Por ejemplo, la fruta de temporada o las frutas tropicales. No entran en la categoría de “ideales” porque tienen un alto contenido en azúcar (y alto índice glucémico) pero comerlas te ayudará a hidratarte y disipar el calor. De alguna manera, el verano es el momento ideal para ellas.

El agua

También es el momento de prestar una especial atención a la hidratación. El calor, las comidas más desordenadas, las bebidas (alcohólicas o azucaradas), la actividad física… aumentan la transpiración y con ello, la pérdida de agua. Presta atención y elige agua de manantial de mineralización débil y bebe al menos 8 vasos de agua al día.

No esperes a sentir sed. Prográmate para beber antes de cada comida y entre horas. La deshidratación puede pasar desapercibida y conlleva distintos problemas de salud, algunos tan graves como las enfermedades cardiovasculares o el deterioro cognitivo.

Los alimentos perjudiciales en verano son:

Los “tres villanos” de la alimentación, que seguro que ya conoces: el azúcar, las harinas refinadas y la leche y derivados lácteos. Ya sabes que su consumo se asocia con numerosos problemas.

Además, hay otros alimentos que debes evitar en verano:

  • el alcohol,
  • el tabaco, café, té, cacao;
  • los embutidos, asados y fritos.

Cómo cocinar en verano

No solo influye qué comes, sino también cómo lo comes.

El verano es el momento del año más adecuado para tomar los alimentos crudos, como la fruta fresca, las macedonias de frutas, los zumos y las ensaladas. Recuerda que si bebes zumo de frutas debes hacerlo despacio para ensalivar correctamente los alimentos. De otra manera, podrás sentir hinchazón abdominal, malestar, dolor o gases, o tener desequilibrios en tus niveles de azúcar en sangre que pasan desapercibidos pero te amargan la vida y favorecen el aumento de peso.

Cuando quieras cocinar los alimentos, elige formas suaves como la cocción, la cocción al vapor o el escaldado. Y adapta al verano los platos típicos del invierno, como las cremas de verduras (que en verano se toman frías, como el gazpacho o la vischyssoise) o las legumbres (que en verano quedan muy ricas en ensalada).

La dieta del verano - Dra. Isabel Belaustegui

¡Y sáltate la dieta!

El verano es también la estación del año por excelencia para los encuentros con amigos y familiares y las celebraciones en torno a la comida. Mi consejo es que te saltes la dieta… ¡con cabeza! Que elijas la mejor comida posible (que es posible) y disfrutes de ella.

Te doy algunas claves básicas para la dieta del verano:

  • cuando comas fuera de casa, elige una ensalada, ensaladilla rusa o una crema fría de verduras, y sigue con un pescaíto,
  • deja las frutas para los desayunos o los tentempiés. Puedes elegir fruta fresca, macedonia de frutas, brocheta de frutas, llevarte a la playa o la piscina melón pelado y cortado en dados con el zumo de un limón o preparar helados caseros de frutas.
  • Y evita el pan y las harina refinadas. Si evitas el pan, evitarás uno de los mayores obstáculos a la digestión de otros alimentos y serás capaz de manejar mejor los excesos de la dieta del verano.

Ya que los días son más largos y pasamos más tiempo fuera de casa, aprovecha para hacer más ejercicio físico al aire libre: date paseos por la playa, juega a las palas, nada, baila… ¡Come bien, muévete y disfruta del verano!