Ahora es el momento de hacer un cambio. Pero hacer cambios cuesta. Los humanos somos animales de costumbres y nos cuesta mucho modificar nuestras rutinas. Y más aún si se trata de hábitos alimentarios, en los que intervienen no sólo factores dietéticos sino también culturales, sociales y familiares.

Sin embargo, merece la pena hacer un cambio para mejorar.

Llegados a este punto, quizás te parezca interesante seguir leyendo pero tienes por delante una montaña de ropa por planchar o una comida que preparar o tenías pensado darte una buena sesión de estiramiento… ¡No hay problema! Puedes escuchar el audio de este post mientras haces tus tareas. Pincha aquí!

Puedes escuchar el audio mientras estiras. Es un placer aprender así 🙂

Ahora es el momento

Cada día tenemos la oportunidad de mejorar nuestros hábitos de vida y sentirnos mejor.

Luego, la necesidad de hacer un cambio surge con especial fuerza en el caso de una enfermedad grave, ese momento impactante de un diagnóstico fatal, por ejemplo, de un cáncer. Entonces, la enfermedad nos coloca en esa posición del “ahora o nunca”.

Muchas personas necesitan encontrarse en un momento tan crucial para animarse a vivir su vida de la mejor manera posible y hacer los cambios necesarios para ello. Cuando hacen un análisis profundo hacia el interior de sí mismas, descubren de pronto que haber vivido como han vivido los ha llevado a desarrollar una enfermedad grave. Y, por tanto, necesitan hacer un cambio radical en su manera de comer, de trabajar, relacionarse (con los demás ¡y con uno mismo!) y ocupar el tiempo libre.

La rana y el agua

Como nos cuenta la periodista Mónica Pérez de las Heras en su libro “¿Estás comunicando?”, si de pronto colocas una rana en un recipiente de agua hirviendo el anfibio salta inmediatamente fuera del recipiente al sentir el contacto con el calor y así escapa de una muerte segura.

Por el contrario, si colocas a la rana en un recipiente de agua fría y la vas calentando poco a poco, se va adaptando al calor, de tal manera que si continúas hasta hervir el agua, la rana morirá porque no percibe el peligro.

Ahora es el momento - HATAKAMA

De manera similar, vamos dando pasitos alejándonos de lo que más nos beneficia sin darnos cuenta del efecto nocivo que van teniendo en nosotros. La cervecita, las patatas fritas, los refrescos, los pasteles… de tomarlos esporádicamente empiezan a aparecer cada vez con más frecuencia, en más ocasiones, ya no se reservan sólo para momentos especiales, porque estamos pasando una mala época… y vamos ganando peso, aparece la barriguita, o la torpeza, nos sentimos más anquilosados porque también hemos dejado de salir a pasear, estamos más susceptibles y nos calmamos con algo dulce… En fin.

Pero no hace falta esperar al susto de un diagnóstico grave, como el agua hirviendo de la rana, para dar el salto. Se puede hacer ya. Cada día. Cinco veces al día (en cinco comidas al día).

“Haz algo ahora, porque ahora es todo lo que tienes” (Og Mandino).