Por qué elegir alimentos bio - Dra. Isabel Belaustegui

Siempre que se pueda, lo mejor es elegir alimentos ecológicos porque si no, además de nutrientes, estarán también plagados de insecticidas y otros productos químicos de la industria agroalimentaria.

Por qué elegir alimentos ecológicos

Los alimentos ecológicos contienen menos agua y más extracto seco en comparación con los alimentos industrializados, y eso se traduce en mejor sabor y olor, aunque puedan verse un poco feos… Los alimentos ecológicos contienen más nutrientes y mayor poder antioxidante como resultado de su cultivo (en el caso de los vegetales) y la vida al aire libre (en el de los animales): la exposición al sol, las condiciones cambiantes del medio y el respeto por los ciclos naturales potencian el valor nutritivo de los alimentos.

Llegados a este punto, quizás te parezca interesante seguir leyendo pero tienes por delante una montaña de ropa por planchar o una comida que preparar o tenías pensado darte una buena sesión de estiramiento… ¡No hay problema! Puedes escuchar el audio de este post mientras haces tus tareas. Pincha aquí!

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Para que te hagas una idea, los compuestos fitoquímicos que producen las plantas para defenderse de las plagas o de las condiciones adversas de calor o falta de humedad, por ejemplo, las hacen más resistentes y les otorgan mayor capacidad antioxidante. Así, por ejemplo, se ha observado que los tomates de cultivo ecológico, que no reciben abonos nitrogenados, tienen que generar sus propios mecanismos de defensa y aumentan sus componentes antioxidantes; o que las bayas cultivadas a elevadas altitudes y temperaturas tienen más antioxidantes que las mismas bayas cultivadas en climas cálidos, más benévolos.

Pero quizás la mayor ventaja de elegir alimentos integrales sea lo que NO tienen.

Los alimentos ecológicos están libres de químicos

La razón principal es que los alimentos ecológicos no contienen productos químicos.

En la industria agroalimentaria se emplean numerosos productos de síntesis para los que no estamos adaptados:

  1. Abonos químicos: pueden provocar desequilibrio mineral y favorecer la falta de oligoelementos.
  2. Pesticidas: destruyen enzimas, pueden provocar mutaciones de genes y cáncer y alteración del sistema nervioso por pérdida de mielina. Además, los pesticidas son liposolubles, es decir, se almacenan en la grasa y pasan de unas especies a otras a través de la alimentación (del pasto al ganado y de ahí, al humano). Son:
    1. Insecticidas: pueden provocar dolor de cabeza y síntomas neurológicos.
    2. Fungicidas: síntomas cutáneos.
    3. Herbicidas: síntomas cutáneos y digestivos.
    4. Plaguicidas: problemas hormonales, de desarrollo y fertilidad, cáncer, problemas inmunológicos y neurológicos. El problema con los pesticidas es que existen miles de productos pesticidas, la mayoría de los cuales se emplea en la industria agrícola y no todos ellos están estudiados en profundidad. Muchos pesticidas se van prohibiendo con el paso de los años porque las autoridades se van dando cuenta de que son perjudiciales para la salud.
  3. Por qué elegir alimentos bio - Dra. Isabel BelausteguiHormonas: se utilizan para aumentar la producción del ganado pues al deprimir la función tiroidea se ralentiza el metabolismo y eso favorece la ganancia de peso. Su consumo está relacionado con problemas de ginecomastia y esterilidad.
  4. Antibióticos: se emplean para facilitar el crecimiento de los animales y tolerar el estrés. Es una causa principal de resistencia a los antibióticos en humanos, carencia de vitaminas y alteración de la flora intestinal. Según la FAO entre 1980 y 2004 la producción cárnica en países desarrollados se triplicó, de 50 a 150 millones de toneladas y esto es posible sólo gracias a las nuevas formas de producción y el uso de hormonas, anabolizantes y antibióticos.
  5. Fosfatos: favorecen la retención de agua y, con ello, el rendimiento de la carne de partida aumenta en más del 100 %. Los fosfatos tiene efecto descalcificador y esto es importante porque, por ejemplo, el jamón york contiene fosfatos y es un alimento que se da con frecuencia a niños o personas enfermas.
  6. Aditivos: sustancias que se añaden a los alimentos para mejorar sus características organolépticas y favorecer la elaboración y conservación.
    1. Antioxidantes: evitar enranciamiento. Son, por ejemplo, los bisulfitos, responsables del dolor de cabeza después de beber vino. Pueden producir alteración de vitamina B1, despigmentación de dientes incisivos, calcificación renal, alteraciones uterinas, retraso de crecimiento y destrucción de vitamina D.
    2. Potenciadores del sabor: ácido glutámico, ácido málico, glicerol, sorbitol, ácido cítrico. Aumentan la producción de saliva en la boca, dilatan las papilas gustativas o disminuyen la sensibilidad del cerebro al estímulo enviado por las papilas gustativas. Pueden provocar mayor excitabilidad y menor capacidad de concentración (TDAH).
    3. Emulsionantes, como los alginatos: dan homogeneidad y cremosidad a los alimentos. Pero bloquean la absorción de minerales y favorecen la formación de cálculos renales.
    4. Colorantes: la mayoría son de síntesis, derivados del petróleo, como la tartracina, o el aluminio. Pueden producir úlcera de estómago, pérdida de apetito, náuseas, parada de crecimiento y daño de órganos reproductores.
    5. Conservantes: tradicionalmente se empleaban el secado y la salazón. Ahora, bloqueadores enzimáticos, que disminuyen la síntesis de vitaminas, y pueden producir alteraciones renales, hepáticas, cerebrales y gástricas.

Para nuestro organismo los aditivos son sustancias no reconocibles que no puede metabolizar correctamente: los identifica como agentes extraños y genera una respuesta inmunológica ante ellos para protegerse.

¿Y por qué utilizamos tantos aditivos? Porque usamos materias primas de poca calidad, desprovistas de los nutrientes que dan sabor, olor y color, refinados, cultivados en suelos desprovistos de sales minerales, madurados en cámaras frigoríficas o animales engordados con medicamentos. Y necesitamos añadir aditivos para que sepan a algo rico… Pero nuestra genética no está preparada para tantos compuestos nuevos en el entorno. Sería mucho mejor elegir alimentos ecológicos siempre que fuera posible.