HRV en deportistas - HATAKAMA

Existe una clara diferencia entre la variabilidad cardiaca de deportistas de alto nivel y deportistas de bajo nivel y aficionados al deporte. Es un reflejo de la capacidad de adaptación del organismo al estrés del entrenamiento.

Así lo explica Andrew Flatt, uno de los nombres de referencia en la industria del fitness por sus trabajos de investigación en variabilidad cardiaca en el deporte. Ex jugador de hockey, rugby y power-lifter, Andrew Flatt es profesor de Fisiología del Ejercicio en la Universidad de Alabama (Estados Unidos), donde ve a cientos de deportistas de todo el mundo.

Variabilidad cardiaca en deportistas

Ha observado que en los deportistas más entrenados, con mayor experiencia y más horas de entrenamiento lo más frecuente es encontrar valores más altos en sus registros de variabilidad cardiaca, en concreto  en el parámetro RMSSD (del inglés Root mean square of successive R to R interval differences), que es la variación en el intervalo R-R de la frecuencia cardiaca y refleja el nivel de actividad parasimpática del corazón. Así que, los registros de variabilidad cardiaca de estos deportistas van a ser más elevados y van a tener menores fluctuaciones de un día para otro.

En los deportistas de menor nivel o menor experiencia y deportistas aficionados los registros de la variabilidad cardiaca son más bajos y presentan mayor fluctuación de un día para otro, llegando a mostrar incluso una diferencia de 10 ó 15 puntos entre dos días consecutivos.

Variabilidad cardiaca y fitness

La variabilidad cardiaca tiene mucho que ver con el nivel de forma física (fitness): se ha comprobado que existe una estrecha relación entre los parámetros de variabilidad cardiaca y coeficiente de variación de la variabilidad cardiaca y el nivel de fitness. Cuanto más en forma estés, más alto será tu valor de variabilidad cardiaca y menor fluctuación observarás de un día para otro; cuanto menor sea tu nivel de fitness, menor será el valor medio de variabilidad cardiaca y mayor la fluctuación diaria.

No era difícil imaginar que los valores más altos de variabilidad cardiaca se darían en los deportistas de alto nivel, pero lo importante de los estudios de Andrew Flatt es que muestran que estos deportistas tienen mayor capacidad para manejar entrenamientos más intensos y frecuentes gracias a su nivel de forma física. Es decir, los deportistas de alto nivel se han adaptado a una cierta cantidad de entrenamiento y por eso no caen en la fatiga o el estrés en una rutina repetitiva, mientras que un deportista de bajo nivel o aficionado sufre mayores fluctuaciones para un mismo nivel de entrenamiento.

Incluye ejercicios nuevos

Se puede decir que los deportistas de mayor nivel son más resilientes al estrés del entrenamiento y esto se ve claramente con las mediciones de la variabilidad cardiaca.

Pero hay más: son más resilientes para el tipo específico de entrenamiento al que están acostumbrados. Si tomas a un deportista que haya estado entrenando en algo específico y está perfectamente adaptado a ello (y esto se refleja en una mayor variabilidad cardiaca media y menor fluctuación diaria de la variabilidad cardiaca) y le sometes a un entrenamiento nuevo, empiezas a ver mayores fluctuaciones en sus mediciones porque no está adaptado a ese tipo específico de ejercicio. Puede ser que, como está en buena forma física (concretamente, a nivel aeróbico), manejará esos cambios mejor que una persona en peor forma física pero deja claro que existe una gran especificidad para el tipo de entrenamiento.

Ese nuevo tipo de ejercicio al que no está acostumbrado es un estímulo, es decir, está provocando una respuesta de estrés del que el organismo se recuperará habiendo adquirido nuevas capacidades. Por eso, si incluyes ejercicios nuevos irás adquiriendo mayor capacidad global del organismo que te ayudará a mejorar el rendimiento en tus entrenamientos.

Esta recuperación ocurre normalmente en 1 ó 2 días, en los cuales se registran cifras más bajas de lo habitual en la variabilidad cardiaca y puede haber sensación de agujetas y fatiga muscular. Por cierto, para mejorar la recuperación (y esto se logra incrementando la actividad autonómica cardiaca) es muy útil hacer 15-30 minutos de bici o carrera suave.