El colesterol es bueno - HATAKAMA

Si te han salido niveles altos de colesterol en tus últimos análisis de sangre y te han recomendado fármacos para bajarlos, te conviene leer este artículo antes de tomar una decisión.El rango de normalidad en los niveles de colesterol se ha ido estrechando en los últimos años, por lo que lo que antes se consideraba “normal” hoy en día es “elevado”, y los criterios para recomendar el uso de medicamentos se han modificado. Por eso cada vez más personas son diagnosticadas de hipercolesterolemia (o sea, colesterol alto) y puestas en tratamiento.

A todos nos parece razonable. Al fin y al cabo, hemos oído hasta la saciedad que el colesterol es malo y peligroso para nuestra salud. Así que, cuanto menos tengamos, mejor, ¿no?… Pero ¿de verdad es así? ¿Qué dicen los estudios científicos?

Las grasas son buenas para la salud cerebral

Te sorprenderá saber que numerosos estudios científicos han demostrado ya los beneficios de las grasas en la dieta. Lo expresa muy bien el Dr. David Perlmutter en su libro “Cerebro de pan”, en el que destaca algunos artículos:

  • Un estudio de la Clínica Mayo publicado en la revista Journal of Alzheimer´s Disease en 2012 demostró que los ancianos que seguían dietas altas en grasas saludables tenían 42% menos probabilidades de desarrollar deterioro cognitivo, frente a los que seguían dietas altas en carbohidratos, en los que este riesgo se elevaba 4 veces.
  • En 2007 la revista Neurology publicó un estudio realizado sobre más de 8.000 personas mayores de 65 años en los que se analizó la relación de la grasa de la dieta con la probabilidad de desarrollar enfermedad de Alzheimer, durante 4 años de seguimiento. En los que no consumían pescado el riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer aumentaba en un 37%; por el contrario, los que consumían pescado veían descender el riesgo de alzheimer en un 49%; el consumo de aceites ricos en ácidos grasos omega 3 (de oliva, lino, nuez) hacía bajar el riesgo un 60%; y el de aceites ricos en omega 6 (de soja, cacahuete, maíz, girasol y algodón, más frecuentes en la cocina estadounidense) hacía subirlo hasta el doble. El consumo habitual de mantequilla no se asociaba con cambios significativos en el riesgo de desarrollar alzheimer.
  • Al año siguiente en la misma revista se publicó un estudio que concluía que el colesterol alto es un factor de protección frente a la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y que los pacientes con niveles de colesterol altos vivían de promedio un año más que los pacientes que tenían niveles bajos. Los científicos afirmaron: “la hiperlipidemia es un factor pronóstico positivo para la supervivencia de pacientes con ELA”.
  • En un estudio publicado por los Institutos de Salud Norteamericanos (NIH) en los años 2000 concluían que los niveles altos de colesterol se asociaban con un mejor funcionamiento de la memoria.
  • En un artículo publicado en 2006 por la revista American Journal of Epidemiology se puede leer que los niveles elevados de colesterol se asocian con una disminución del riesgo de desarrollar enfermedad de Parkinson, en una relación directa dosis-efecto.
  • Y en otro publicado en 2008 en Movement Disorders observan que en las personas con niveles más bajos de LDL-colesterol aumenta el riesgo de padecer parkinson en un 350%.

En conclusión: las grasas saludables, incluido el colesterol, son buenas para nuestra salud cerebral y un factor protector frente a la demencia y otras enfermedades neurodegenerativas.

El colesterol no es malo para el corazón

En cuanto a las enfermedades cardiovasculares, hace años se colgó el cartel de “Se busca” para el colesterol. Sin embargo, también en este caso hay artículos científicos que contradicen las viejas teorías:

  • Ya en el año 1994 se publicó en la revista Journal of the American Medical Association un estudio de la Universidad de Yale en el que se comparaban las tasas de infarto de miocardio entre dos grupos de adultos: uno con cifras de colesterol > 240 mg/dl y otro con cifras de colesterol < 200 mg/dl. En los 4 años de seguimiento no hubo diferencias significativas entre ambos grupos en cuanto al número de infartos o el número de muertes.
  • En la revista Lancet se publicó un estudio en 1998 que demostraba que el incremento en colesterol total conllevaba una reducción de la mortalidad por cardiopatía coronaria. Dicho de otra manera, el colesterol es capaz de incrementar la longevidad.
  • Un amplio estudio (más de 340.000 sujetos y un seguimiento de hasta 23 años) publicado en el American Journal of Clinical Nutrition en 2010 concluye que “la ingesta de grasas saturadas no se asocia con mayor riesgo de cardiopatía coronaria, infarto cerebral o enfermedad cardiovascular“.

Éstos son sólo algunos de los estudios que muestran que estábamos equivocados con respecto al colesterol o, por lo menos, ponen en duda nuestras viejas creencias. Sí, existen también numerosos artículos en contra del colesterol pero, como dijo el Dr. George Mann, uno de los investigadores del reconocido Estudio del Corazón de Frammingham: “se ha demostrado en repetidas ocasiones que la hipótesis sobre la dieta y el corazón que afirma que una alta ingesta de grasa o de colesterol causa enfermedad cardíaca es errónea“.

Pero entonces, ¿qué podemos creernos? ¿El colesterol es bueno o es malo? ¿En qué quedamos?

¿Por qué es bueno tener alto el colesterol?

Lo mejor, como siempre, es el punto medio y el sentido común. Por una parte, conocer la existencia de todos esos estudios, tanto los que afirman una teoría como la contraria, para saber que nada es del todo cierto. Por otra, saber que cuando te recomienden bajar tus niveles de colesterol no se trata sólo de tener en cuenta una cifra sino también:

A) Considerar otros factores de riesgo y el estilo de vida. Si llevas una vida saludable, comes bien, haces ejercicio con regularidad, no tienes antecedentes de enfermedad personales o familiares, etc. niveles ligeramente elevados de colesterol no serán una amenaza para tu vida.

B) Que los fármacos recomendados para bajar los niveles de colesterol, llamados estatinas, tienen efectos secundarios importantes: pueden causar pérdida de memoria, reducir la función cerebral, favorecer el desarrollo de enfermedad de Alzheimer, depresión, incrementar el riesgo de diabetes y de enfermedad cardiaca, pueden producir fatiga, problemas de movilidad y equilibrio, dolor y atrofia muscular, fragilidad ósea, mayor riesgo de padecer algunos tipos de cáncer, trastornos digestivos, asma, impotencia, pancreatitis o daño hepático. No se deben tomar a la ligera.

C) Que el colesterol cumple funciones vitales fundamentales para nuestra salud. Algunos de los estudios científicos recientes más notables sobre el valor biológico del colesterol ponen de manifiesto que es un nutriente esencial para las neuronas, es fundamental para poder desarrollar nuevas conexiones sinápticas en el cerebro, es elemento estructurador de las membranas celulares, tiene función antioxidante, es precursor de diversas hormonas y componente fundamental de las sales biliares, necesarias para la digestión de las grasas y el equilibrio electrolítico.

Durante muchos años hemos estado acusando al colesterol de ser el malo de la película cuando, en realidad, está ahí para darnos un servicio y ayudarnos a vivir una vida más plena y feliz.