Cambio de paradigma - HATAKAMA

Parecía que el mundo (occidental) iba bien: podíamos convivir en paz, habíamos ganado libertad personal, igualdad de derechos, los avances en ciencia y tecnología nos permitían vivir mejor, había estabilidad económica, sanidad y educación para todos. Y, de pronto, todo se desmoronó.

Ya han pasado unos años desde el comienzo de esta crisis y aun así no dejamos de verlo en los medios de comunicación e incluso oírlo en las conversaciones cotidianas: la idea de una crisis mundial parece flotar en el ambiente continuamente.

Ya hemos vivido otras crisis previamente. Y, sin embargo, ésta parece más profunda: pobreza, hambruna, violencia, terrorismo, destrucción de ecosistemas,… Y además de eso, cada uno, a nivel particular, siente que se están viviendo cambios muy profundos en el modo de vida y en la forma de pensar. Y surge eso de “esto no puede seguir así” o “¡no puedo seguir así!”.

Pero, como dice Norman Yoffee, antropólogo de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, lejos de asustarnos “esta crisis debería entenderse como la inadecuación de determinadas ideas que después de haber estado funcionando durante cierto tiempo, han de ser reemplazadas por otras”.

Esta crisis nos impulsa a hacer el cambio de paradigma que corresponde en estos momentos.

Llegados a este punto, quizás te parezca interesante seguir leyendo pero tienes por delante una montaña de ropa por planchar o una comida que preparar o estás a punto de salir de viaje… ¡No hay problema! Puedes escuchar el audio de este post mientras haces tus tareas 😉 Pincha aquí!

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¡Ah! El famoso cambio de paradigma

Un paradigma no es solo un conjunto de principios y doctrinas o una teoría científica determinada. Un paradigma es toda una manera de pensar, trabajar, comunicar y percibir, que se basa en las ideas que se transmiten de manera tácita durante el aprendizaje (de un científico en la universidad, por ejemplo).

En un momento dado es útil, pues tiene a toda una comunidad de profesionales trabajando en un área común: se sabe de qué se está hablando, sobre qué se trabaja, en qué ámbito estamos funcionando. Pero tiene el inconveniente de imponer rigidez y mantener la mente encarrilada.

En ciencia, por ejemplo, hemos asistido a distintos cambios de paradigma a lo largo de la Historia y ocurre de esta manera: existen extensos períodos de “ciencia normal”, durante los cuales no se cuestionan seriamente los conceptos fundamentales y parece que no ocurre nada. Estos períodos tranquilos son seguidos por momentos de “revolución científica” en los que las teorías e ideas cambian de manera radical: parece que todo se tambalea, se pone en cuestión, se viene abajo… para luego resurgir mejorado.

Por ejemplo, uno de estos paradigmas, que en su momento fue muy útil y necesario pero hoy resulta obsoleto, lo protagonizaron Newton y Descartes. Era necesario fragmentar la realidad, incluida la naturaleza humana, para comprenderla; y el estudio del ser humano quedó dividido en el estudio de cada una de sus partes. Solo habría que unirlas después y tendríamos el todo. Y así hemos vivido casi tres siglos de pensamiento cartesiano, fragmentario y parcial. Hasta que nos hemos dado cuenta de que no es posible separar una parte de la totalidad de la naturaleza y experimentar con ella sin que haya fallos. La suma final de las partes no será igual al todo.

El cambio de paradigma en Medicina

En Medicina también estamos presenciando la impotencia de tratar a las personas y no obtener los resultados deseados, si lo que hacemos es tratar a las personas que sufren una enfermedad reduciéndolas a la suma de sus partes. No se puede ayudar a curar a nadie tratando los problemas que presenta de manera fraccionada, por especialidades. Necesitamos ver y entender a los pacientes en todo su conjunto. Y no sólo al conjunto de partes físicas que componen su organismo y pueden verse afectadas. Como médicos, debemos entender a las personas enfermas desde su componente física, mental y emocional.

El cambio de paradigma en Medicina pasar por pensar de manera global. Dejar de mirar al paciente como un objeto, externo, real sólo en la medida en que podemos medirlo con pruebas  objetivas diagnósticas… e integrar todas sus dimensiones en un paciente-todo real.

“Sobreviviremos siempre y cuando seamos capaces de cambiar, de hacer evolucionar nuestra manera de vivir y, sobre todo, de pensar” (Patrick Drouot).