Alimentos para la gastritis - HATAKAMA

Si tienes dolor abdominal, ardores y digestiones difíciles es probable que tu estómago esté inflamado. Es decir, que tengas una gastritis.

La gastritis es la inflamación del revestimiento de la pared del estómago. De la misma manera que tu dedo se inflama si te quemas con una llama y se hincha, se pone rojo y caliente y te duele, así reacciona la pared del estómago si sufre algún tipo de agresión. ¿Y qué daña la pared del estómago? El tabaco, las bebidas alcohólicas, ciertos medicamentos (sobre todo, los antiinflamatorios como la aspirina), un desequilibrio en la flora bacteriana, algunos alimentos y el estrés.

Llegados a este punto, quizás te parezca interesante seguir leyendo pero tienes por delante una montaña de ropa por planchar o una comida que preparar o simplemente querías salir a tomar el aire… ¡No hay problema! Puedes escuchar el audio de este post mientras haces tus tareas 😉 Pincha aquí!

Puedes escuchar el episodio mientras paseas y tomas el aire 🙂

Alimentos para la gastritis

Si estás sufriendo una gastritis, ya sea aguda o crónica, te interesará conocer qué alimentos te conviene aumentar y cuáles evitar, pues una correcta alimentación es fundamental para la curación de la gastritis.

Alimentos que te conviene aumentar en caso de gastritis:

  • Patata: hervida, asada o en puré (¡no frita!) produce una agradable sensación de bienestar para las personas con gastritis pues reduce la secreción de ácido clorhídrico del estómago. Pero además de esta acción antiácida tiene sustancias sedantes que calman la mucosa gástrica. También se puede utilizar en forma de zumo (es muy sencillo: sólo tienes que pasar por la licuadora dos patatas medianas crudas lavadas y peladas).
  • Zanahoria y calabaza: regulan la producción de ácido clorhídrico y neutralizan la acidez gástrica. De hecho, el puré de calabaza es de los platos que mejor sientan a las personas con gastritis. Pero es importantísimo que lo tomes despacio, ensalivando bien el alimento (¡recuerda esto siempre que tomes líquidos, como purés o zumos! y ¡masticar masticar masticar los sólidos!).
  • Tapioca y avena: son dos alimentos ricos en mucílagos, que calman y protegen el revestimiento del estómago de la acción de los jugos gástricos ácidos.
  • Aguacate: suaviza, desinflama y protege el revestimiento del estómago y neutraliza el exceso de ácido.
  • Manzana: asada o, mejor aún, en compota. La fibra soluble (pectina) y los taninos que contiene desinflaman las paredes del estómago y del intestino que puedan estar dañadas.
  • Chirimoya: su pulpa cremosa neutraliza el exceso de ácido y protege la pared del estómago.

Alimentos que deberías evitar o reducir en caso de gastritis:

  • Bebidas alcohólicas: el alcohol produce una irritación puntual en el revestimiento de la pared del estómago y así estimula la secreción de más jugos gástricos para ayudar en la digestión. Éste es el mecanismo que se encuentra detrás del famoso “chupito para bajar la comida”. Muy bien. Momentáneamente favorece la digestión. Pero a costa de generar un daño y una reacción inflamatoria en la pared del estómago, y el resultado final es que el consumo de bebidas alcohólicas puede acabar produciendo gastritis. En el caso de la cerveza se añaden además el contenido en gas carbónico y el hecho de que generalmente se bebe muy fría, y los alimentos a temperaturas extremas (es decir, muy fríos o muy calientes) irritan el revestimiento de la pared del estómago.
  • Refrescos: el azúcar, los aditivos y el gas carbónico que contienen son muy irritantes para la pared del estómago.
  • Café (y otras bebidas estimulantes como el té y el mate): aumenta la producción de ácido en el estómago no sólo por su contenido en cafeína sino también por las sustancias que forman la esencia (por eso el café descafeinado también puede resultar nocivo para el estómago).
  • Chocolate: igual que el café y los azúcares, el chocolate estimula excesivamente las secreciones gástricas.
  • Especias: está demostrado que las especias picantes estimulan la secreción de jugos gástricos para favorecer la digestión de los alimentos (como en el caso del alcohol) pero ese empujoncito se produce a expensas de provocar una agresión e inflamación en el revestimiento del estómago: tras ingerir pimienta, por ejemplo, se producen microhemorragias y exfoliación de células mucosas en la pared gástrica. Por eso, el consumo de especias favorece la gastritis y dificulta su curación.
  • Marisco: la cantidad de toxinas que contiene y lo difícil que resulta su digestión para muchas personas hacen que su consumo favorezca la inflamación de las paredes digestivas.
  • Azúcares: el exceso de azúcar irrita el revestimiento del estómago y favorece la proliferación de bacterias como Helicobacter pylori, relacionada con el desarrollo de gastritis y úlcera.

Gastritis y emociones

Otro tipo de alimento que es muy importante reducir o evitar al máximo es el alimento emocional relacionado con el estrés. Una gran carga de estrés aumenta de manera considerable la secreción ácida del estómago y, con ello, el dolor, el malestar y los ardores.

Puede tratarse de pequeños problemas domésticos relacionados con la familia o las personas más cercanas (que simbólicamente representan a nuestra familia), problemas menores pero muy molestos, como esas situaciones que “nos cuesta tanto digerir” o que tenemos la sensación de “estar siempre tragándonos”.

Ante un trastorno que afecta al estómago pregúntate: ¿qué es lo que no puedo o no quiero asumir? ¿cómo llevo mis sentimientos? ¿qué me amarga? ¿cómo gestiono mi agresividad? Quizás te den las claves para que tu estómago pueda volver a la normalidad y la salud.

“Con el espíritu sucede lo mismo que con el estómago: sólo puede confiársele aquello que pueda digerir” (Winston Churchill).