La importancia de masticar - HATAKAMA

Cuando somos niños nos meten prisa por terminar de comer lo más rápidamente posible y luego venimos los médicos a hablar de la importancia de masticar bien los alimentos… ¿En qué quedamos?

Masticar bien los alimentos es una de las prácticas nutricionales más importantes. Sí. Tal como lo lees. Y te voy a explicar por qué:

Masticar bien los alimentos facilita la digestión

Puede que te sorprenda pero, para empezar, debes saber que la digestión de los alimentos no comienza en el estómago sino en la boca, con la masticación y la ensalivación.

Llegados a este punto, quizás te parezca interesante seguir leyendo pero tienes por delante una montaña de ropa por planchar o una comida que preparar o tenías pensado estirar un rato… ¡No hay problema! Puedes escuchar el audio de este post mientras haces tus tareas 😉 Pincha aquí!

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La masticación es un proceso mecánico de triturado de los alimentos para descomponerlos en fragmentos pequeños que podamos llegar a absorber. A la vez, una enzima de la saliva llamada “amilasa” rompe los enlaces que unen las moléculas de azúcar de los hidratos de carbono para descomponerlos en sus unidades más pequeñas y elementales. De esta manera el estómago será capaz de terminar el trabajo de digestión y comenzar la absorción de nutrientes, que continuará luego en el intestino.

Además, al masticar bien los alimentos evitamos la entrada excesiva de aire con la deglución. Por todo ello, masticar bien los alimentos reduce la flatulencia, los gases, la distensión abdominal y las digestiones pesadas.

Ahora que sabes esto te será fácil entender que masticar bien los alimentos mejora la absorción de nutrientes y el tránsito intestinal pues los alimentos bien masticados están mejor digeridos, son más pequeños y mejor lubricados, y atraviesan mejor la pared intestinal al interior de las células.

Masticar bien activa el mecanismo de saciedad

En nuestro organismo disponemos de un complejo sistema de control del apetito constituido por mecanismos tanto mecánicos como químicos de activación de la señal de saciedad: la sensación física de plenitud por distensión del estómago, vehiculado por el nervio vago hasta el hipotálamo; la secreción de hormonas intestinales y pancreáticas en respuesta a la absorción de nutrientes; la síntesis y liberación de sustancias químicas por los adipocitos o células grasas en respuesta a la ingesta.

Si comemos demasiado deprisa, no damos tiempo a que las señales correspondientes activen la sensación de saciedad, ese termostato que nos ayuda a regular la cantidad de comida que ingerimos y a controlar el peso corporal.

Por eso masticar bien los alimentos ayuda a regular la cantidad de comida que ingerimos y controlar los problemas de peso.

Masticar bien mejora la detección de los nutrientes

Cuando masticamos y ensalivamos los alimentos, percibimos determinadas sustancias solubles que potencian la percepción del sabor y la textura de los alimentos. Estas cualidades constituyen valiosos paquetes de información que hablan de las características nutricionales de los alimentos. Masticar bien permite que sus receptores correspondientes, las papilas gustativas, detecten correctamente todas esas señales para activar las respuestas oportunas.

Además, una buena masticación activa y revitaliza los alimentos ingeridos pues el choque de las arcadas de dientes superiores e inferiores genera una carga eléctrica que se transmite a los alimentos que comemos.

Masticar bien calma la ansiedad

Masticar bien calma la ansiedad por comer dulces y alimentos refinados: cuanto más se mastiquen y se ensaliven los alimentos, mejor pasan a la sangre los azúcares obtenidos de la digestión de los hidratos de carbono y más estables se mantienen sus niveles en sangre. Por eso masticar bien reduce la necesidad de comer dulces u otros hidratos de carbono refinados.

Al mismo tiempo, masticar bien favorece un estado de relajación y de calma. Masticar bien es un ejercicio de meditación que ayuda a serenar cuerpo y mente por activación del sistema nervioso parasimpático. Diría que masticar bien da estabilidad emocional 🙂

La masticación y el sistema nervioso

Masticar bien fortalece dientes y encías y el sistema osteoarticular de la cara, pero además favorece el desarrollo del sistema nervioso.

Se sabe que comer zanahorias crudas con una buena masticación, alternando lado derecho e izquierdo, favorece el correcto desarrollo de la vista en niños: con cada masticación las arcadas dentarias entran en contacto, estimulando el desarrollo neural. Sin embargo, si este contacto no es el adecuado puede desequilibrarse la armonía del cráneo y provocar alteraciones en la musculatura y la inervación propia de los ojos, con la consiguiente repercusión en la vista.

En adultos, no será difícil imaginar que masticar mal los alimentos puede provocar o agravar problemas de tensión muscular y dolor tanto en el cráneo como en el cuello y la espalda.

Masticar bien fomenta la claridad y la salud mental

No masticamos sólo los alimentos sino también la ideas y las experiencias vitales. Por eso, la capacidad de masticar de una persona nos da idea de cómo “se toma las cosas”, “les hinca el diente”, “se come el coco”…  es decir, cómo transforma las experiencias para poder asimilarlas. La buena masticación fomenta la paciencia, la tolerancia y la conexión con la propia experiencia.

MASTICA, MASTICA, MASTICA… hasta llegar a beber los sólidos y saborear los líquidos!