La euforia del corredor- HATAKAMA

Probablemente sepas que la sensación de bienestar que siente un corredor después de un gran esfuerzo tiene que ver con unas sustancias que segregamos durante el ejercicio: las beta-endorfinas. Sin embargo, lo que quizás no sepas es que puedes aumentar su respuesta.

Las famosas beta-endorfinas son opioides naturales endógenos que forman parte del sistema anti-dolor natural del organismo. Estos opioides naturales ocupan los receptores nerviosos del sub-tipo “mu” y bloquean así los mensajes de dolor enviados desde el resto del cuerpo hacia el cerebro, en un proceso denominado “anti-nocicepción”.

Pues bien, el organismo produce también otro opioide, llamado “dinorfina”, que es responsable de la sensación de incomodidad, malestar, agobio… experimentado por ejemplo durante un entrenamiento muy duro o en situaciones de calor extremo (¿recuerdas lo que te conté de la sauna?). Casualmente, el mismo mecanismo subyace en las sensaciones peculiares (no puedo decir “malas” porque lo que a unos desagrada a otros les encanta) que percibimos cuando comemos comida picante, en respuesta a la capsaicina.

La euforia del corredor

La liberación de dinorfina durante el esfuerzo causa una sensibilización de los receptores opioides, que así interactuarán más intensamente con las beta-endorfinas una vez finalizado el ejercicio. Y ¡ahí viene el subidón del deportista! Las dinorfinas preparan los receptores para que la sensación de bienestar en respuesta a la unión de las correspondientes beta-endorfinas sea todavía mayor. Así surge la euforia del corredor.

Así que, ánimo con los entrenamientos y las pruebas duras: cuanto más desagradables sean, ¡mayor será la recompensa!