Tipos de azúcar

Ya hemos hablado en este blog de los distintos inconvenientes de la ingesta de azúcar. Su elevado índice glucémico y la ausencia de nutrientes beneficiosos para nuestro organismo convierten al azúcar y los distintos tipos de edulcorantes en uno de los grupos de alimentos más pro-inflamatorios y cancerígenos.

No sólo está detrás del desarrollo de caries (que es lo que todos pensamos cuando hablamos de los inconvenientes del azúcar). El azúcar favorece el sobrepeso, la enfermedad cardiovascular, la hiperactividad infantil, la pérdida de vitaminas y minerales, la desmineralización, el desarrollo de enfermedades gastro-intestinales y algunos tipos de cáncer. ¡Por eso insisto tanto en que hay que evitar el consumo de azúcar!

Pero no quiero decir que no debamos endulzarnos la vida… ¡Nada más lejos! Hay que saborearla con todo placer… y no perder la salud en ello.

Muchos de vosotros me pedís alternativas al azúcar y por eso he escrito este post.

Tipos de azúcar

Lo primero de todo es “conocer al enemigo” y aclarar las dudas respecto a los distintos tipos de azúcares que podemos encontrar en el mercado.

Los azúcares son sustancias que se extraen de las plantas y la leche para su consumo alimentario o como aditivo en los alimentos procesados.

  • El término azúcar común o simplemente azúcar se refiere al producto blanco y refinado que se extrae del jugo de la caña de azúcar o de la remolacha azucarera. Está compuesto por lo que en bioquímica se llama sacarosa y resulta de la unión de una molécula de glucosa y una molécula de fructosa. Es el aditivo más usado en la alimentación humana.
  • La mayor parte del azúcar moreno que se comercializa hoy en día es resultado de añadir extracto de melaza al azúcar blanco. Tened cuidado con la trampa de creer que es mejor que el azúcar blanco pues ambos son alimentos carentes de nutrientes. Son “calorías vacías”. Tiene un aspecto similar al azúcar blanco, es de grano fino y suelto, pero de color pardo.
  • El verdadero azúcar integral es producto de la cristalización del jugo de la caña de azúcar sin procesar. También se conoce por el nombre de panela. Es rico en vitaminas y minerales, sobre todo, calcio y hierro. Es de color pardo, de grano grueso y tiende a compactarse. Éste sí es un buen sustituto del azúcar común.
  • Fructosa: la fructosa es el azúcar de la fruta. Tiene una composición similar a la glucosa, pero en distinta organización espacial (nota para los curiosos). Es uno de los tipos de azúcar que se encuentran de forma natural en las frutas, por lo que podría parecer una buena opción. Pero, cuidado, la que se comercializa no se obtiene de los frutos sino a partir del azúcar blanco por un proceso químico enzimático, mucho más económico. Así que es una sustancia química pura sin vitaminas ni minerales. Cuando se ingiere en la miel o las frutas, la fructosa se absorbe bien y no causa ningún trastorno. Pero cuando la fructosa se ingiere en una proporción alterada (por ejemplo, si la empleamos como aditivo) puede producir diarrea y trastornos intestinales, elevación de triglicéridos y colesterol e hipertensión arterial; además, se ha demostrado que el consumo de fructosa como aditivo acelera la aparición de complicaciones vasculares en los diabéticos.

Una reacción bastante frecuente cuando explico esto es que me pregunten: “Entonces, ¿me paso a la sacarina?”. ¡No! ¡Eso es mucho peor! Verás por qué.

ratatouille

Edulcorantes químicos

Los principales edulcorantes químicos que encontramos en el mercado son:

  • Polioles: sorbitol, manitol, xilitol. Os sonarán sus nombres de los chicles y caramelos mentolados. Son azúcares producidos industrialmente, normalmente derivados del almidón del maíz, que al disolverse dan una sensación de frescor en la boca. En grandes cantidades pueden provocar diarrea y flatulencia.
  • Sacarina (E-954): fue el primer edulcorante no calórico que se descubrió, por cierto de forma casual por un joven químico, Constantin Fahlberg. Descubrió que un derivado del alquitrán, al que llamó sacarina, tenía un sabor extremadamente dulce. La sacarina tiene un poder edulcorante 500 veces superior al azúcar pero sin aportar calorías. Eso es lo que lleva a pensar que no engorda. Sin embargo, ahora que conoces el concepto de índice glucémico y cómo su elevación brusca repercute negativamente en el organismo y favorece el sobrepeso, sabrás que la sacarina no te conviene. Además, se ha demostrado que grandes dosis de sacarina inducen la aparición de cáncer de vejiga en animales de laboratorio, por lo que ha dejado de estar autorizada en muchos países.
  • Ciclamato (E-952): suele mezclarse con la sacarina porque potencia su efecto edulcorante y elimina el regusto amargo. También está prohibido en algunos países por sus efectos cancerígenos en animales de experimentación.
  • Aspartamo (E-951): es el edulcorante más empleado en los alimentos light. Como el resto de edulcorantes intensos, puede provocar aumento del apetito y ganancia de peso. Pero lo peor del aspartamo es que contiene un aminoácido, la fenilalanina, muy tóxico para el sistema nervioso. Es especialmente nocivo para las personas con fenilcetonuria (no pueden metabolizar la fenilalanina) y personas sensibles, en las que puede provocar dolores de cabeza y excitación nerviosa, entre otros síntomas.

Con esta información creo que te será más fácil reducir la ingesta de azúcar y alimentos edulcorados y buscar alternativas más favorables.

¡En el próximo post te explico cuáles son las mejores opciones!