La variabilidad de la frecuencia cardíaca es mucho más que un valor indicador del estado de forma y salud física. La variabilidad de la frecuencia cardíaca es también una valiosa herramienta a nuestra disposición para mejorar nuestra calidad de vida.

Ya vimos cómo medir la variabilidad de la frecuencia cardíaca, es decir, la variación del ritmo cardíaco latido a latido, de una manera sencilla y al alcance de todos.

Medir tu variabilidad de frecuencia cardíaca te ayudará mucho a conocer tu estado general y, en caso de que practiques algún deporte, a afinar tus entrenamientos.

Pero el impacto de la variabilidad de la frecuencia cardíaca va más allá del ámbito deportivo: la variabilidad de la frecuencia cardíaca predice el riesgo de padecer enfermedades cardíacas y/o morir por su causa.

Cuando la variabilidad de la frecuencia cardíaca es baja, existe una probabilidad considerable de desarrollar en el futuro:

Por eso, la variabilidad de la frecuencia cardíaca es una medida fundamental para las personas que padecen enfermedades cardiovasculares.

Pero no sólo es un dato indicador del estado de salud y un valor predictivo de riesgo. La buena noticia es que podemos utilizar la variabilidad de la frecuencia cardíaca en nuestro beneficio.

Se ha visto que la mejora de la variabilidad de la frecuencia cardíaca ayuda a mejorar la salud cardiovascular y reducir las enfermedades relacionadas con el sistema nervioso autónomo, lo que se traduce en mejor salud y mayor calidad de vida.

Aquí tienes 7 formas de mejorar la variabilidad de la frecuencia cardíaca:

  • Sigue una dieta saludable, con un buen aporte de ácidos grasos esenciales omega-3, presentes en el pescado.
  • Descansa, duerme bien. Para eso es importante que desconectes los dispositivos electrónicos e inalámbricos, incluido el teléfono, cuando te vayas a dormir.
  • Si eres fumador, intenta volver a ingresar en el club de los no-fumadores.
  • Evita determinados medicamentos, como los antihistamínicos y los antidepresivos tricíclicos: descienden mucho la variabilidad de la frecuencia cardíaca.
  • Haz ejercicio moderado a diario.
  • Procura reducir tu nivel de estrés.
  • Sigue alguna de las técnicas cuerpo-mente centradas en la respiración, como los ejercicios de respiración abdominal o la coherencia cardíaca (también llamada coherencia neurocardiovascular). La respiración centrada ha mostrado tener un efecto muy beneficioso en la variabilidad de la frecuencia cardíaca.

Para mantener un perfil saludable de variabilidad de la frecuencia cardíaca las herramientas más fiables, seguras y potentes son la relajación y la actitud positiva y de agradecimiento ante la vida.

Así que no me queda más que sonreír y ¡darte las gracias por estar ahí! 🙂