El cansancio vital de la fatiga cronica

La enfermedad por Fatiga Crónica no es una enfermedad psicológica. La Fatiga Crónica es un trastorno orgánico derivado de cambios neurológicos y hormonales que acaban agotando el organismo.

Todo comienza en el sistema nervioso central, en una región llamada hipotálamo.

El hipotálamo es el encargado de interpretar la información procedente del exterior y activar o desactivar la respuesta de alerta.

Llegados a este punto, quizás te parezca interesante seguir leyendo pero tienes por delante una montaña de ropa por planchar o una comida que preparar o simplemente querías salir a tomar el aire… ¡No hay problema! Puedes escuchar el audio de este post mientras haces tus tareas 😉 Pincha aquí!

Puedes escuchar el episodio mientras paseas y tomas el aire 🙂

Cuando el hipotálamo detecta que se encuentra en una situación de amenaza, secreta una hormona (llamada corticotrofina) para activar la hipófisis, una glándula situada en la base del cerebro. La hipófisis, a su vez, secreta una hormona (hormona adrenocorticotrofina) para activar las glándulas suprarrenales, encargadas de poner en marcha toda la secuencia de reacciones necesarias para afrontar una situación de alerta.

Así se conseguirá subir el nivel de energía del organismo, activar el sistema nervioso simpático y fortalecer el sistema inmunitario. Es un proceso perfectamente diseñado para salir de una situación de peligro.

Pero el peligro, en nuestra sociedad moderna, es que en la mayoría de las ocasiones estas amenazas constituyen situaciones crónicas. Ya no nos sorprende un león en la sabana, salimos huyendo y luego lo contamos (o no) al resto del clan. Ahora, el león es el jefe, el marido, la suegra, el vecino, la hipoteca, el trabajo o la falta de él… e incluso el recuerdo persistente de una situación traumática del pasado (para el cerebro da igual si la situación es real o imaginaria).

Eje hipotálamo-hipófisis-adrenal

Eje hipotálamo-hipófisis-adrenal

Este estrés crónico, mantenido en el tiempo, acaba agotando el sistema:

  • El hipotálamo afectado deja de responder adecuadamente a la información que recibe del organismo y sigue liberando hormonas del estado de alerta.
  • El eje hipotálamo-hipófisis-adrenal se activa sin fin.
  • Las glándulas suprarrenales acaban agotándose y no pueden producir más hormonas.
  • Mientras que el cortisol segregado continuamente ha deprimido el sistema inmunológico.

Sobrevienen el cansancio, la debilidad muscular, el agotamiento mental, la dificultad para concentrarse, la pérdida de memoria, el dolor de cabeza, las molestias articulares, los dolores, la falta de apetito sexual y las enfermedades por debilidad inmunológica. El cuadro conocido como síndrome de agotamiento adrenal.

Por eso, en épocas de gran estrés, como puede ser en una situación económica difícil, en casos de problemas laborales, en procesos de separación largos y traumáticos, o en personas que deben cuidar a enfermos crónicos, es sumamente importante hacer pausas para descomprimir la gran presión que se soporta.

Si estás en una situación así: para, date un respiro, haz un paréntesis, tómate un día libre, o unas vacaciones (si te lo puedes permitir), dedícate unos minutos cada día para ti, reserva tiempo para ver a tus amigos, cuida las plantas, pinta, baila, date un paseo, medita…

Es importantísimo, pues sólo así dejarás descansar a tu eje hipotálamo-hipófisis-adrenal y podrá recuperarse del estrés que está sufriendo.

¿Y qué ocurre cuando no se puede parar?

Esto lo saben muy bien las personas que padecen enfermedad por Fatiga Crónica.

Generalmente, se trata de personas muy responsables y preocupadas por que todo el mundo a su alrededor esté bien… Aunque ellas queden relegadas al último lugar.

Por lo general, son personas con una importante falta de aceptación y amor hacia sí mismas, que se vuelcan en los demás con la intención inconsciente de mostrar lo valiosas que son. Pero, precisamente debido a esa falta de aceptación y amor hacia sí mismas, nunca es suficiente: nada es bastante para demostrar su valía y recibir aceptación y amor.

No podemos recibir de los demás lo que somos incapaces de sentir hacia nosotros mismos.

Así que hacen de todo, piensan en todos, se ocupan de todo el mundo, asumen las cargas de todos, trabajan hasta el extremo… con tal de demostrar lo que valen. Y, como nunca sienten que son valiosas, siguen perseverando en su empeño, a pesar del cansancio, el sueño, la necesidad de parar, la tristeza y la sensación de soledad.

Hasta que un día su sistema se agota: el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal no soporta más la tensión y claudica.

Y ellas enferman.

Y a su sentimiento de fracaso porque no pudieron demostrar al mundo que podían con todo, se suma un profundo sentimiento de culpa. Y al cansancio y los síntomas de agotamiento adrenal se suma entonces dolor más o menos intenso y generalizado, que refleja el dolor del alma y el castigo auto-impuesto por sentirse tan culpables (culpables de ser humanas).

Y sienten un profundo cansancio vital. Literalmente, no pueden con el alma.

Si padeces Fatiga Crónica y estás leyendo esto, me gustaría decirte que tu enfermedad es también tu aliada:

  • Tu enfermedad te está diciendo que por ese camino ibas mal, que necesitas parar y cuidar de ti misma.
  • Que tú eres la persona más importante de tu vida. Esto probablemente te costará mucho porque piensas que los demás son más importantes que tú… Entonces, hazte esta trampa: para poder cuidar de los demás, que son tan importantes para ti, tú debes estar bien. Cuida de ti para, en último término, poder cuidar de los demás (pero ¡sólo cuando estés bien!).
  • Deja que cada uno se ocupe de su vida, como tú acabas de descubrir que tienes que hacer con la tuya. Y atrévete a decir “¡basta!”.

“Hemos sido creados para una vida sencilla, bella, maravillosa” (Elisabeth Kübler-Ross).