Los que seguís a diario este blog estáis extrañados de que haya habido tan pocas entradas en las últimas semanas. No os preocupéis… Es que estaba enferma, o como me gusta decir, me estaba curando. Pero ya estoy bien 🙂 The lack of new posts during the last weeks has surprised some of you. Don´t worry! I just was ill… or, as I like to say, I just was getting better. Now I feel well.

Yo no solía enfermar nunca, o sólo lo hacía con procesos banales. Pero hace cuatro años tuve una (supuesta) gripe que duró seis meses: por primera vez en mi vida tomaba una baja laboral y tenía que guardar cama durante semanas. Ninguna de las pruebas que me realizaron detectó anomalías pero, sin duda, algo estaba afectando a mi organismo. Después me recuperé y retomé mi vida normal.

El año pasado de nuevo viví algo similar, aunque esta vez duró “solamente” cuatro meses.

Y este año de nuevo, a la vuelta de la Navidad, ¡plof! Se acabó mi energía. Ningún dolor ni malestar claro excepto una astenia notable (es decir, una gran falta de energía) y molestias en las piernas, como las otras veces.

Aparte de apoyarme en la nutrición y los suplementos necesarios de oligoelementos, decidí analizar el componente emocional en profundidad. Buscar el conflicto emocional que podía estar debilitándome de tal manera. Y ¿sabéis qué? Que lo he encontrado y me he curado. Y, lo mejor de todo, he aprendido mucho por el camino. Ahora sólo me queda recuperar las fuerzas…

Os hablaré de todo esto en otros posts, pues creo que es muy interesante y constituye una parte fundamental del ser humano. No es nada nuevo, los antiguos ya lo sabían, pero desde principios del siglo XX se nos olvidó que somos cuerpo y emociones, pensamientos y sentimientos. Y que todos ellos repercuten en nuestro estado físico. Afortunadamente, estamos recuperando este saber.

When I was younger I hardly ever caught an illness. Or just insignificant colds and so on. But four years ago I suffered a kind of flu that lasted for six months: for the first time in my life I had to take some time off working and stay in bed for weeks. There were no objective signs of illness but I knew something was affecting my body. Then I got better and recovered my daily life.

Last year I suffered a relapse. Luckily, this time it “only” took me four months to recover. 

And this year, after Christmas holidays, here it was the relapse again: same symptoms and no signs. A severe lack of energy and a kind of pain in my legs.

I took a break, adjusted my diet, and took some supplements. And besides this, I decided to take care of my emotional health. To take a close look at any probable emotional conflict. And do you know what? I found it and recovered my health! And, best of all, I learned a lot.

So I will write about this important relationship between emotions and disease as it is decisive for our health. It isn´t new. It is known since the old days but it was forgotten in western countries since science separated human body from emotions, feelings and thoughts. They are connected and affect each other, having an effect on our health. Fortunately, we are recovering all this knowledge.